"LA ILEGALIZACIÓN NO NOS ASUSTA" es una entrevista que EUSKADI INFORMACION (el diario substituto del EGIN inicuamente clausurado por el fascista juez Garzon) publicó el dia 1 de agosto de 1998. El entrevistado fue Arnaldo Otegi portavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna. Este es el texto de la entrevista:


      ¨La ilegalización no nos asusta¨

      Agosto vuelve a presentarse caliente en Euskal Herria. Tras el cierre de Egin y Egin Irratia por orden judicial, algunos portavoces políticos ya han adelantado la posibilidad de que Herri Batasuna sea la próxima víctima de la doctrina judicial tejida por el juez Garzón y capitalizada por el Gobierno de Aznar. Arnaldo Otegi, portavoz de la Mesa Nacional, reconoce que la posibilidad de una próxima ilegalización tiene visos de realidad, pero no se muestra preocupado ni nervioso. En su opinión, los abertzales se encuentran ante una encrucijada histórica que les puede llevar a recuperar la libertad si superan el pulso lanzado a la desesperada por el Estado.


      DONOSTIA

      La posibilidad de que HB sufra también las consecuencias del ataque lanzado por el Gobierno del PP contra la izquierda abertzale todavía no supera la categoría de rumor, pero sus dirigentes se han puesto manos a la obra para dejar todo atado por si llega el caso. Y es que, tras el cierre de Egin y Egin Irratia, todo parece ya posible.

      La filosofía de los autos firmados por el juez Garzón en este proceso parece equiparar a toda la izquierda abertzale con ETA. ¿Qué se le puede responder?

      El otro día leí un artículo de Laura Mintegi que me gustó mucho y que venía a decir que por fin lo han entendido. Por fin se han dado cuenta de que ETA es mucho más que una organización armada, y no lo digo yo, lo dice Garzón. Al final, según su propia tesis, ETA es la punta del iceberg de un proyecto político que se basa en la recuperación de la lengua nacional, en una sociedad más justa, en una forma de entender los valores culturales... Por lo tanto, los españoles tienen un grave problema, porque si llegan al extremo lógico al que lleva el auto existen 240.000 ó 250.000 vascos que son de ETA, con lo cual la preocupación, en vez de amainar, debería intensificarse. En cualquier caso, a nosotros nos parece una aberración jurídica.

      Respecto al juez Garzón, hay una cosa curiosa. Hace un año prologó una tesis doctoral, y en ese prólogo se ven ya los mismos principios que luego aparecen en este auto. Por lo tanto, lo que está haciendo es algo así como darse la razón a sí mismo a través de sus decisiones judiciales. Garzón se ha inventado un concepto jurídico, el dichoso entramado financiero, que es un cajón de sastre en el que cabe todo. A través de este mecanismo, abre las puertas de par en par para encarcelar a vascos, cerrar medios de comunicación o ilegalizar cualquier sociedad empresarial, política o cultural.

      En resumen, entrar a debatir si el auto es más o menos perfecto nos parece una tomadura de pelo. Aquí hay una decisión política para criminalizar al conjunto de la izquierda abertzale, y para eso se utiliza al juez Garzón y a la Audiencia Nacional.

      ¿Con que objetivo final?

      Nosotros comparamos esta estrategia con un golpe de Estado. No se trata de un golpe de Estado clásico, pero evidentemente recoge el mismo espíritu del 23-F: lograr una involución fascista y autoritaria, que de momento se circunscribe a la izquierda abertzale, pero que no va a parar ahí.

      Algunos portavoces políticos de otras formaciones, como IU o el PNV, ya avisan de la posible ilegalización de HB a corto plazo.

      A nosotros lo que nos parece curiosísimo es que gentes que manifiestan que están viviendo en un Estado democrático puedan dar ruedas de prensa y expresar sin reparos la posibilidad de que sea ilegalizada, con vistas a las elecciones autonómicas, la tercera fuerza política en Vascongadas. Es un rumor que circula insistentemente en la Villa y Corte, y que para nosotros tiene visos de poder convertirse en realidad. Pero no nos asusta. La izquierda abertzale tiene suficiente experiencia histórica como para saber y determinar cuáles son los tipos de decisiones que tiene que adoptar ante momentos de gravedad extrema como puede llegar a ser la ilegalización de HB. Quizás Mayor Oreja, en ese sueño enfermizo en que se sumergió tras los sucesos de Ermua, quiere demostrar que existe mayoría española en el Parlamento de Gasteiz, y para eso necesita echar a los independentistas. Nosotros, desde la serenidad, tenemos que responder que los abertzales y los progresistas vamos a estar presentes en estas elecciones y vamos a obtener resultados mucho más importantes de lo que quisiera Mayor Oreja. Sabemos que las encuestas que él maneja evidencian que HB es una fuerza en alza. Arbitre las medidas legales que arbitre, que sepa que vamos a subir en las elecciones y que vamos a estar presentes en el Parlamento de Gasteiz.

      El mensaje parece muy optimista, dadas las circunstancias.

      Es que es así. Todos los datos invitan a tener confianza. Llevamos 30 años y nos han hecho de todo, pero sabemos por dónde vienen y sabemos que tenemos un proyecto político y un trabajo asentado. Esa es la mayor garantía para el futuro. Tenemos mucho que ganar y poco que perder en esta encrucijada. Hay que tener confianza e inteligencia, estudiar por dónde quieren venir y no entrarles al trapo. Ladran, luego cabalgamos.

      ¿Hasta qué punto pueden condicionar estos ataques la estrategia de mano tendida y de búsqueda de un gran acuerdo nacional vasco? ¿No estamos ante una nueva dinámica de represión-antirrepresión?

      Esa es la segunda intención de Mayor Oreja. El quiere hacer un balance de un año hacia aquí, y ha constatado ya que la operación de encarcelamiento de la Mesa Nacional le da un resultado negativo, que el «espíritu de Ermua» también le da negativo, que el aislamiento ha fracasado. Hay que recordar que hace ahora un año la izquierda abertzale estaba siendo vapuleada por todos los frentes y que hoy está desarrollando plenamente su interlocución política con sindicatos, partidos y todo tipo de agentes. No hay que perder esta perspectiva. Hemos sido capaces de mantener la iniciativa política, de hacer planteamientos en todos los frentes, de ofrecer una salida democrática, de proponer un acuerdo nacional... y todo esto le pone nervioso al Gobierno del PP. Y si cree que por encarcelarnos a nosotros o por plantear otras medidas de ese corte va a hacer variar la apuesta de la izquierda abertzale, se equivoca de plano. A mayor represión, mayor iniciativa política. Esa es nuestra filosofía.

      ¿Es posible prever hasta dónde puede llegar el PP?

      Todo aquel que repase el origen del PP y de sus dirigentes sabe que es un partido fascista y que su cultura política procede del franquismo. Los Oreja son conocidísimos en Donostia, y no por participar en la oposición antifranquista sino por ocupar cargos importantes en el franquismo. Sabemos quién es Fraga, sabemos que el eurodiputado Fernando Suárez firmó la sentencia de muerte de Txiki y Otaegi. Sabemos quiénes son y nadie se debe llevar a engaño. Por eso repiten tantas veces aquello de «nosotros los demócratas», porque tienen ese pecadillo de juventud. Entonces, ¿qué busca el PP? Sobre todo, romper la esperanza que se estaba abriendo en sectores importantes del país para dar una solución democrática a Euskal Herria. Por eso, la respuesta más inteligente por nuestra parte es mantener esa apuesta política, aun a sabiendas de que muchas veces tendremos que hacerlo en solitario, con la propia fuerza de la izquierda abertzale. No podemos variar nuestras apuestas políticas por el hecho de que Mayor Oreja decida apretar el acelerador o levantar el pie. Vamos a mantener nuestra apuesta porque lo que está en juego no es el futuro de la izquierda abertzale, sino el futuro de Euskal Herria, el objetivo de que los vascos decidamos nuestro futuro libre y democráticamente.

      Xabier Arzalluz diseñaba esta semana un escenario en el que ETA deja las armas y se crea un gran movimiento abertzale que logra la independencia. ¿Cuál es el escenario que imagina Arnaldo Otegi?

      Si lo que dice Arzalluz es que los vascos queremos formar un Estado propio en la Unión Europea, que queremos la independencia del país y que apostamos por un acuerdo entre abertzales y progresistas, estamos en absoluto acuerdo con él. Con respecto a la lucha armada, la propia ETA, en múltiples declaraciones, ha venido a señalar muy a las claras que si los propios abertzales y progresistas plantean una estrategia alternativa y buscan decididamente la soberanía y la territorialidad, ETA no sería un obstáculo. Es algo que, en cualquier caso, Arzalluz deberá hablar con ETA y no con HB. Ya en el terreno político, si el PNV está decidido a hacer una apuesta en el sentido de las palabras de Arzalluz, tendrá la complacencia y la ayuda de la izquierda abertzale, sin ningún género de dudas.

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